Cristina Soler ‘la esencia de la vida’

Cuando miras intensamente a los ojos de Cristina Soler puedes ver muchas cosas a través de ellos, es como si fuera la puerta que te lleva a su alma. Su corazón late con fuerza, a la vez que su carrera artística no para de crecer. En ella se ve a una chica de 24 años con una ambición descomunal. Con una madurez impropia de su edad, desborda simpatía y cordialidad a partes iguales. Camina firmemente por el mundo y no deja que nada le cambie. Eso lo ha aprendido gracias a la experiencia, sabia experiencia al fin y al cabo. Se intuye que tiene carácter de cantaora, y eso es lo que la hace diferente. Sus gestos encima del escenario hablan de pasión, de dolor e incluso de alegría. En una época en la que estar más pendiente de la técnica está tan extendido… llega Cristina y pone el mundo patas arriba. Pura emoción. Sentimiento a flor de piel. Un éxtasis para los sentidos. Y ya escucharla hablar es una oda a la vida, una cima en el Mont Blanc, unas notas de un Stradivarius. Es capaz de hacerte navegar por su dulce voz melódica y, cuando quieres darte cuenta, ya no puedes escapar, ni quieres que eso ocurra jamás.

Después de un espectacular concierto en la ‘Peña la Platería’  Deflamencoporgranada.es tuvo el enorme privilegio de poder compartir un rato con la majestuosa cantaora, que es capaz de convertir el agua en vino y el cante, en rosas.

 

¿Qué tal tu nueva visita a Granada?

Muy bien, ésta vez estoy muy contenta de volver a estar aquí, en una ciudad que ha sido y seguirá siendo tan importante en mi vida. Así que por ahora muy feliz y sobre todo tranquila.

Vienes acompañada por Willi Gómez (guitarra) Jose Candela e Irene la Serranilla (baile), ¿Qué te dicen como compañeros?

Ya los conozco desde hace tiempo, y para mí es bastante fácil trabajar con ellos, me llenan muchísimo el alma cada vez que los veo. Me lo paso muy bien con ellos, gracias a que son muy buenos artistas y más que nada son mejores personas, así que esa unión hace que formemos un tándem perfecto.

¿Cómo surgió la oportunidad de volver a trabajar en Granada?

Hace cosa de dos semanas me llamó Irene y surgió la oportunidad de organizar unos días de trabajo. No lo dudé ni un momento porque, como ya dije anteriormente, me encanta trabajar aquí. Es una ciudad con mucha magia y misterio, y creo que me ha compensado la vuelta a Granada.

¿Qué tal tu estancia en Sevilla, a qué te dedicas normalmente?

En Sevilla llevo ya seis años. Es mi segunda casa. Me siento parte de Sevilla de algún modo. Allí tengo mis amistades, mi trabajo, mi vida… Por ahora estoy trabajando en tablaos y cantando para el baile, pero también enfocando mi carrera más en solitario, y poco a poco montando mi propio espectáculo junto con Alberto López

Y echando un poco la vista atrás… ¿Qué significó para ti la prestigiosa Fundación Cristina Hereen?

Para mí significó descubrir un nuevo horizonte, me abrió muchísimo la mente, otras puertas… me han enseñado muchísimo allí y poseen unos profesores con una calidad artística excepcional, de eso no hay duda.

 

Cristina Soler 'granaínas'

 

Es decir, ¿Te sirvió como un salto de calidad en tu carrera artística?

Si, la verdad es que fue un cambio. Yo empecé a cantar en Huelva, pero lo que si es cierto es que afición al flamenco hay muy poca, y claro, menos oportunidades que en el resto de capitales importantes de Andalucía. Estuve recibiendo clases en la prestigiosa peña flamenca de Huelva hasta que consideré que mi ciclo allí había terminado, fue duro tomar esa decisión pero a día de hoy no me arrepiento. En la vida artística, como en la personal, hay que tomar ciertas decisiones que pueden parecer duras al principio, pero que con el paso del tiempo acabas agradeciendo. Y sí, ya era necesario aprender de otros palos, y no solo centrarme en fandangos. Lo que quería más que nada realmente era abrirme al mundo, y eso Sevilla era lo que me podía brindar.

¿Y cómo consiguiste entrar en la Fundación?

Me presenté a un concurso que hacía la Fundación en Huelva por fandangos y lo gané. Me dieron  la oportunidad de hacer un curso de verano y finalmente me becaron dos cursos completos. Y si me fui de allí fue porque necesitaba ver otras ideas, nuevas cosas, buscarme a mí misma.

¿Te llegó a encorsetar?

Necesitaba un cambio de rumbo en mi vida, la Fundación tiene muchas cosas buenas y lo que es evidente es que he aprendido  muchísimo allí, por ejemplo, que tenga un amplio repertorio de cantes que pueda hacer en un recital, (malagueñas, granaínas, cantes del levante…)  pero yo el flamenco lo siento y lo veo de otra manera. Creo que la metodología que se imparte actualmente no casa con mi visión del flamenco, y eso es muy importante. A mi parecer lo tienen muy enfocado a las personas extranjeras y de cien artistas extranjeros a lo mejor llega uno. Tienen que cuidar más lo de casa… Es por eso por lo que tuve que cambiar de rumbo.

¿De dónde te viene la afición al flamenco?

Si a mi familia le gusta el flamenco es porque a mí me escuchan (risas). Pero de parte de mi familia paterna hubo cantaores muy importantes de Huelva, como Miguel Herrero… aunque en realidad todo viene por Rocío Márquez, no somos primas pero casi, ya que nos hemos criado juntas toda la vida y la considero parte de mi familia. A mí me encantaba como ella cantaba, la tenía idolatrada y quería seguir sus pasos, la veía en el escenario y un buen día decidí que me quería dedicar al cante.

¿Cómo fue ese salto al vacío?

Nosotros nos reuníamos en Navidades y siempre era la “gran fiesta”. Cantábamos, bailábamos…  y derrepente con cinco o seis años le cogí celos a mi hermana (risas), ¡y aún no sé muy bien por qué! Así que para llamar la atención y que me hicieran caso, un buen día dejé de hablar. Solo hablaba con mis padres, con mi hermana y mis abuelos. Cuando se me pasaron los celos, y a la temprana edad de doce años todo volvió a la normalidad, hasta que un buen día le dije a mi madre: “quiero aprender a cantar”. Finalmente me llevó con una profesora en Huelva muy famosa, como fue Amparo Correa (ya fallecida), y recuerdo que le dijo: “Yo no sé si la niña canta bien o mal porque no abre la boca, pero aquí te la dejo y haz con ella lo que te dé la gana”. Me dio una cinta de fandangos que me llevé a casa y me la aprendí entera. Así surgió todo… Empecé a tocar la guitarra y a cantar a la vez,  pero finalmente lo que me llamó más la atención sin duda fue el cante.

¿Qué le dirías a las jóvenes promesas de hoy en día? ¿Qué pueden ver reflejado en ti?

Para mí nunca fue fácil, y de hecho a día de hoy tampoco lo es. Yo lo único que he hecho es lo que normalmente se dice ‘estar en tos laos’. Mis padres, (a los que agradezco enormemente su paciencia y dedicación) han estado encima de mí durante todo este tiempo, sin ellos, todo esto no hubiera sido posible. Aunque lo más importante es que las decisiones que han rodeado a mi carrera artística siempre las he tomado yo, desde que tenía 12 años. Y eso te da una libertad con la que puedes seguir avanzando en tu vida. Pero ya te digo, todo he ido a verlo y siempre con ese afán de seguir enriqueciéndome y aprendiendo poco a poco. Escuchar mucho, ver mucho flamenco y pegarme a la gente que creo que me puede aportar en mi carrera. Hay que tener claro lo que tú estás dispuesto a renunciar, porque cuando mis amigos estaban de fiesta el fin de semana y discoteca, yo estaba viendo un festival, en una actuación, en un viaje… perderte momentos y ratos de estar con la familia, pero todo este esfuerzo merece la pena. Así que, si de verdad tuviera que decirle algo a las jóvenes promesas es que cuando las cosas se ponen feas y tienes ganas de tirar la toalla, hay que seguir hacia delante, con la mirada fija en un objetivo, sin titubeos. Y ahora más que nunca, con todo el tema de la crisis se ha puesto más difícil que nunca. Pero lo que yo tengo claro es que nunca voy a dejar de luchar por lo que quiero, por mis sueños, metas e ilusiones… y que nada ni nadie me va a intimidar, eso es lo importante. Paciencia y ser optimista.

 

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Como cantaora Onubense, ¿Qué significan  para ti los Fandangos de Huelva?

A veces  los cantaores/as  de Huelva nos molesta que nos conozcan siempre por lo mismo, como si sólo supiéramos cantar por fandangos. Y eso a los profesionales nos indigna muchísimo, nos han puesto el sambenito y eso es difícil de quitarlo. Tenemos que decirle al mundo que sabemos cantar más cosas. Aunque mentiría si no dijera que a mí me chifla expresarme en los escenarios con los cantes de mi tierra, sobre todo cuando, por trabajo llevo mucho tiempo sin pisar Huelva. Y es como estar un poco más cerca de allí, es algo muy mío. Expresa todo lo que soy.

Cristina, a tu joven edad ¿Cómo decidiste presentarte a la Unión?

 

Me presento porque Nazaret Cala, (profesora de la Fundación), estaba dando clases en ese momento de granaínas y mineras. Y le gustó tanto como lo hacía que un buen día me dijo: “¿Por qué no te presentas a la unión?”  Yo creía que estaba de broma, pero no. Verás… yo empecé a presentarme a concursos a la vez que compaginaba mi formación pero no al nivel de la Unión, le tenía mucho respeto. Ella estaba convencida de mi potencial y siempre se lo agradeceré. Me lo planteé, y fui. Finalmente resultó ser una experiencia más que gratificante ya que conseguí llegar a la final. Más tarde (2012) llegaría el premio por granaínas, de lo que me siento muy orgullosa.

¿Crees que la lámpara es un salto definitivo en la carrera de un cantaor?

Te mentiría si no te dijera que es un premio con el que sueñas toda la vida. Yo lo veo más como un concurso que está enfocado a impulsar a jóvenes valores y que si eres inteligente te puede ayudar mucho a dar el salto definitivo. Pero claro, tienes que aprovechar la oportunidad y no todo el mundo lo hace. Debes desmarcarte del resto de la gente y hacer algo llamativo, currarte un espectáculo, algo nuevo si no… eres uno más. Lo mismo ocurre con el Concurso Nacional de Córdoba, o aprovechas la oportunidad o te quedas por el camino. A mí me gustaría presentarme dentro de tres años, ya que este año no pude por motivos de agenda. Pero ya veremos donde estoy para entonces…(risas)

 

Nos encontramos a unos metros de la casa de Enrique Morente, y la pregunta, estando en Granada es más que lógica. ¿Qué te dice como cantaor?

La pena que tengo por dentro es no haber tenido la oportunidad de conocerlo, ya que es una fuente de inspiración para todos los flamencos. Aunque hace años no lo entendía, ya que todo el mundo no tiene la capacidad de entender su majestuoso cante. A mí me gustaban mucho sus inicios y laprimera época. Pero ahora ya he conseguido adentrarme en su mundo y estoy realmente encantada. Y ya que me has hecho la pregunta, si tuviera que quedarme con algún/a cantaor/a… sin duda esa sería Marina Heredia, me vuelve loca. Cuando estuve viviendo en Granada me las vi y las deseé para que pudiera darme clase, pero no fue posible. La admiro muchísimo y raro es el día que no la escuche.

Finalmente, ¿Dónde pueden tener la suerte de encontrarte los buenos aficionados de Sevilla?

Actualmente estoy trabajando con José Galván, padre de Pastora e Israel, en el tablao “Flamenquito”, aunque depende… Ahora mismo en lo que realmente estoy involucrada es en mi proyecto personal,  con el que estoy muy contenta. La primera toma de contacto la tenemos el día 13 de Febrero en Madrid en la Universidad Complutense, así que a ver cómo se desarrollan los acontecimientos… pero muy ilusionada con poder contar con Alberto López (guitarra) ,Javier Rabadán (percusión), Sergio de Lope (flauta) y Ángel Reyes (palmas y coros). Y lo mejor está aún por llegar,  ya que nuestra ilusión sería inaugurarlo en el Gran Teatro de Huelva, pero ya veremos lo que pasa en el futuro. Me encuentro feliz y con fuerzas, y eso, es lo mejor de todo.

Jota Aguayo    twitter: @jotaguayo

 

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