El cantaor flamenco 'El Cabrero'

Una verdad,cante y canción

Hay muchos cantaores mejores que El Cabrero. Mejores en compás, en afinación e incluso en maneras sobre el escenario. Pero, sin embargo, pocos pueden presumir de una carrera llena de autenticidad y compromiso sin caer en la patochada política o la militancia de todo a cien.

Ficha flamenca

  • Espectáculo: El Cabrero
  • 25 de Febrero 21:00h Teatro Alhambra
  • Lleno
  • Cante: El Cabrero. Guitarra: Rafael Rodríguez

Hay muchos cantaores mejores que El Cabrero. Mejores en compás, en afinación e incluso en maneras sobre el escenario. Pero, sin embargo, pocos pueden presumir de una carrera llena de autenticidad y compromiso sin caer en la patochada política o la militancia de todo a cien. Sus argumentos y críticas representan a un sector de la sociedad – sea flamenca o no – y hoy en día vuelven a tener más vigencia que nunca en un ámbito cada vez más global y numeroso. Pero lo más importante es que los entona delante del público que haya o de la institución que financie el recital, cosa que otros compañeros de profesión no se atreven que hacer. Al teatro Alhambra llegó la noche del lunes a abrir el ciclo Flamenco Viene del Sur únicamente acompañado por la guitarra de su fiel Rafael Rodríguez, un tocaor que siempre cumple y más cuando se ocupa de guiar a un espíritu lírico tan anárquico como el de su compañero de tablas. Sin duda, un diez y medio para Rafael. Arrancaron por seguirillas  acordándose de Mairena en el remate como más adelante harían con Caracol y su mítico ‘Carcelero’. Los cantes netamente flamencos se zanjaron con soleá, malagueña y tres raciones de fandangos donde brillaron especialmente los de Alosno a pesar de que el respetable se levantase de sus asientos en los espacios naturales y de temática republicana. Más allá de lo nuestro merece mucho la pena escuchar a José Muñoz cuando cruza el charco y se hermana con los raíces gauchas de su profesión, como casando en un rito pagano a Borges con Miguel Hernández o a Alberto Cortez y Horacio Guarany. Aquí nos encontramos con un cantautor flamenco impagable y un escritor a medio camino entre el realismo visceral y la metáfora inteligente apreciable  en piezas de la talla de  ‘Semblanza al macho montés’ o  ‘Pastor de Nubes’ – una especie de pregón por zambra – que daría paso a otra de las joyas prestadas que no pueden faltar en sus actuaciones, el eterno ‘Luz de luna’. Y así, entre aplausos, fandangos, un martinete para olvidar y firma de discos, una de las pocas leyendas vivientes que quedan en esto del duende se marchó de Granada seguramente pensando más en sus cabras que en su próxima actuación. Un hombre auténtico. Un cantaor visceral. Un cantautor emblemático. El Cabrero

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