Foto del cantaor granadino Luis Heredia 'El Polaco'

Luis ‘El Polaco’ encabeza una nueva edición del Festival del Valle

En un verano, entre el trabajo y el descanso, Luis Heredia ‘El Polaco’ encabeza mañana domingo a  las 22:30h una nueva edición del Festival Flamenco de El Valle en el Polideportivo de Restabal. Acompañado por la pianista Laura de los Ángeles y Ramón del Paso, el cantaor granadino compartirá cartel con Aroa Palomo, Marta ‘La Niña’, Josele de la Rosa y el cuadro de la bailaora Conchi Maya con la voz de Alfredo Tejada

Luis, lo de ‘El Polaco’, ¿es por temas de emigración?

¡Qué va! Es un mote de mi familia. La primera vez que me presenté a un concurso en Loja en el año 1973, cuando me preguntaron qué sobrenombre tenía y cuando estaba diciendo que ninguno, mi guitarrista me recordó lo de ‘Los Polacos’. Desde aquel día pues Luis Heredia ‘El Polaco’.

 

¿Su familia es de Granada capital?

Sí, somos albaicineros aunque pasamos siete años de mi infancia en Antequera, naciendo dos hermanos míos allí. Desde muy pequeñito a mí me encantaba el cante, pero era un chico muy tímido, más bien callado. No fue hasta al volver del servicio militar cuando empecé a cantar en la cueva de La Rocío.

 

¿Se conoce muy bien el Camino del Sacromonte?

Desde luego. En los años setenta daba alegría andar por allí a pesar que mucha gente de Granada no se atreviese a subir. Habíamos muchos jóvenes con ganas de hacer cosas e intentando aprender unos de otros. Compartíamos proyectos, vivencias y vivíamos con un sentido de permanencia muy fuerte.

 

¿Cómo aprendió a cantar?

Todo el mundo dice que tengo muy buen oído y al no haber en mi casa ni radio ni tocadiscos, yo escuchaba letras de mis compañeros y me pegaba a las radios de las vecinas. Así solamente podía aprender los temas más populares  de la época como fandangos de Farina y Valderrama. A todo eso tenía que sumar que la peña la Platería estaba cerquita y allí podía disfrutar de fenómenos que hacían cantes como serranas, malagueñas, livianas… Cosas que no se escuchaban en las zambras.

 

También regentó un negocio allí

¡Sí! Monté una peña cultural en el año 1982. El local me lo alquiló Juanillo ‘El Cojo’ que en paz descanse. ¡Qué buen hombre! Allí había un ambiente muy bonito. Cuando los compañeros acababan de trabajar se reunían allí con intelectuales como Pepe Maya o artistas internacionales como los componentes de la Orquesta Chekara. De allí me la llevé a la Plaza de Toros y luego al Realejo. Finalmente la noche se puso fea y decidí cerrar.

 

También le ha dado tiempo para grabar dos discos

Ahora estoy liado con el tercero. Actualmente no es algo asequible pero lo veo más como una satisfacción personal y una carta de presentación ante algunas generaciones que no te conocen. Sinceramente creo que por trayectoria o momento artístico se trabaja sin necesidad de sacar discos.

 

En esos discos, al igual que en sus recitales, hay espacio para todo tipo de cantes ¿En cuáles se siente más cómodo?

Me da igual cantar cualquier tipo de cantes pero en los cantes libres creo que tengo una personalidad propia. Es cuestión de estudio, de paladar y de garganta. Pienso, por otro lado, que los cantes de compás, a pesar de tener cierto grado de aprendizaje, deben estar casi escritos en el ADN de uno.

 

Entonces en Restábal, ¿habrá de todo?

Claro, además voy acompañado por la guitarra de Ramón del Paso y el piano de Laura de los Ángeles. Será un trío muy bonito donde, entre otras cosas, habrá que acordarse de Caracol

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