Foto del guitarrista almeriense Tomatito

Tomatito toca con Paco de Lucía en el recuerdo

El guitarrista almeriense cierra la presencia del flamenco en esta edición del Festival de Música y Danza presentando parte su disco ‘Soy flamenco’ en un emotivo recital con dedicatoria a Paco de Lucía y guiños a Camarón.

El doce de Julio del año pasado se escuchaba por última vez la guitarra de Paco de Lucía en Granada. Sus seis cuerdas sonaron por última vez en el teatro del Generalife en un espectáculo desigual pero que, por desgracia, ya forma parte de la historia del flamenco local. Quizás por eso la noche de ayer tuvo algo de agridulce en el Patio de los Aljibes. Tomatito venía a presentar su disco ‘Flamenco soy’ pero en la mente de muchos aficionados y asistentes a la fecha anteriormente citada se agolpaban idas y venidas de recuerdos que a veces nos distraían del cálido espectáculo del que pudimos disfrutar. De hecho, el propio Tomatito tuvo que suspender su concierto en el Festival de Jerez a principio de año por un cuadro de ansiedad provocado por la pérdida de su amigo y, hasta cierto punto, maestro. Sin embargo el tiempo pasa, las heridas cicatrizan y lo mejor es que el arte sigue fluyendo. Con esta premisa arrancó un recital dinámico y vistoso. Muy flamenco salió solo con una rondeña pausada que, in crescendo, acabo en toda una fiesta polifónica protagonizada por las tres voces presentes en el recital. La siguiente parada nos llevó a Cádiz y sus alegrías por donde, a pesar de estar acompañado por dos tocaores – uno de ellos su hijo –  no se escondió en ningún momento, siendo muy llamativo como fraseaba y se respondía a golpe de pulgar. Sus ‘guardaespaldas’ a las seis cuerdas únicamente aparecieron para reforzar alguna falseta o crear una contundencia sónica sobre la que la bailaora Paloma Fantova se marcó una patada señera.

 

Recuerdo y recursos

 

Tras esta dosis de flamencura él de Almería tomó la palabra para dedicar la multidisciplinar ‘Two much’ a Paco de Lucía en el momento más emotivo de la noche. Tres guitarras levantando algunas  lágrimas en un patio de butacas a rebosar. La bulería que da título a su último trabajo discográfico sirvió de puente para presentarnos al otro Tomate. Un apasionado de la música que ha investigado en otras músicas como el tango, el clásico español o las llamadas músicas del mundo. En este campo, menos flamenco pero cargado de flamencura, brilló junto a su hija Mari  Ángeles Fernández a la que acompañó en el clásico de Serrat ‘Romance de Curro el Palmo’ en una suerte de bolero-balada elegante y emotivo. Tras él, volvería a ser protagonista la tradición en una minera que pronto tornó en bulería para el lucimiento de unas cantaores donde destacó, de largo, Simón Román en su posterior intervención por tangos camaroneros. Y es que las dos últimas intervenciones de Tomatito fueron dos ejercicios de generosidad. En primer lugar con sus cantaores a los que dejó que se recrearan por tangos, tientos y jaleos y para cerrar la noche, con Paloma Fantova, su actual bailaora de cabecera. La gaditana cerró la noche por una soleá finiquitada por bulería con el mismo buen gusto que el año pasado le vimos derrochar en los Veranos del Corral. En resumen casi dos horas de magia que ponen punto y final a la programación flamenco de un Festival de Música y Danza que en esta edición rozó la matrícula de honor con Arcángel y hoy el sobresaliente con Tomatito. Hasta el año que viene

 

 

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